La esterilización de los biberones: ¿una práctica que sigue siendo válida?

¿Hay que esterilizar los biberones para nuestros bebés? ¿Es una garantía absoluta contra los microbios? Hoy en día los expertos son unánimes: esta práctica es absolutamente útil pues es la manera con la que se puede garantizar la seguridad alimentaria de nuestros hijos. Y siempre respetando las normas de higiene.

Antiguamente, nuestras abuelas sumergían nuestros biberones y tetinas en agua hirviendo para matar los microbios. Un proceso que hoy en día se sigue usando pero se hace gracias a los esterilizadores de biberones: actualmente tenemos la posibilidad de elegir entre la esterilización fría o caliente, eléctrica, química, microondas, etc.
Pero para asegurarnos de que este proceso es realmente efectivo, tenemos que asegurarnos de seguir las siguientes recomendaciones para que el proceso de esterilización sea completo:

1. Aunque a veces se pasa por alto cuando el bebé tiene hambre y la necesidad de darle de comer rápidamente, es absolutamente necesario lavarse bien las manos antes de preparar el biberón.

2. El biberón se tiene que consumir en la hora siguiente después a su preparación, y media hora si se ha calentado con el calienta biberones.

3. Tan pronto como la comida de bebé esté terminada, desecha cualquier resto de la leche. Si no se puede lavar el frasco inmediatamente, enjuágala con agua fría hasta que puedas hacer un lavado más a fondo.

4. Apto para lavavajillas, sobre todo porque garantiza un lavado impecable. Tendrás que recordar, aun así, dos condiciones: realizar un ciclo completo de lavado y la temperatura debe ser de al menos 65 °C.

5. Una vez lavada, deja la botella al aire libre. Para ello, retire el biberón y sepáralo del anillo, y colócalo en un lugar limpio y seco. Ten cuidado con no insertar un trapo en una botella pues es una de las acciones que más contaminan con bacterias el biberón.

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