Cómo usar un parque infantil para bebés

Hay algunos accesorios que son completamente imprescindibles para un bebé, como una buena silla de paseo o una trona. Otros no son completamente necesarios, pero pueden ser una buena ayuda para los papás y las mamás. Es el caso de los parques infantiles.

Los bebés son curiosos por naturaleza. Les encanta conocer su entorno, gatear por todas partes y descubrir cuanto lo rodea. Sin embargo, no es posible estar vigilándolo cada segundo. Para eso están los parques infantiles. Permiten establecer un espacio seguro y delimitado donde los bebés pueden seguir moviéndose y explorando.

Si el bebé ya empieza a caminar, incluso puede ponerse de pie sujetándose a la malla o los barrotes que lo separan de resto del mundo y dar algunos pasos agarrado a la barandilla superior del parque infantil. Aunque esté en un espacio delimitado, no está encerrado. Los parques infantiles están diseñados para que los bebés puedan seguir viendo lo que sucede fuera de ellos, algo que lo ayudará a mejorar su atención.

Los parques infantiles no son el parking de los bebés. No vale con aparcar ahí al niño porque en ese momento no nos va bien echarle un ojo. Aunque la mayoría de los pequeños aceptan bien estar ahí, sólo debemos usarlo cuando sea realmente necesario, es decir, cuando de verdad no podemos vigilar al bebé, como cuando estamos en la ducha o cocinando. Si vemos que al meterlo empieza a llorar, hay que cogerlo rápidamente para consolarlo y así evitar que se niegue a usarlo más. No deja de ser un lugar cerrado, así que es posible que en algún momento se sienta agobiado. Nunca hay que dejar al bebé dentro del parque infantil más de treinta minutos.

Es importante que el bebé no se aburra dentro del parque. Si puedes, traslada el parque a la habitación donde estás, y si no es posible, háblale cada pocos minutos o ve a verlo para que no se sienta solo. Si tu bebé aún no se mueve solo, ve cambiándolo de posición. También es una buena idea es que le des algunos juguetes que le gusten. Lo ideal es que no sean muchos y que los vayas cambiando cada día. Cuando el niño sea un poco más mayor, tumbar el parque en el suelo y llenarlo de juguetes también es una buena opción. Será más autónomo, ya que podrá entrar y salir de él y coger los juguetes que desee sin tener que pedírtelo a ti.